Ana, la novia de los dos vestidos firmados por Redondo Brand

La historia de Ana y Pedro empezó cuando eran unos adolescentes. 10 años después decidieron dar el siguiente paso y el pasado día 19 de junio celebraron el día más especial de sus vidas. Tras un 2020 difícil, especialmente para Ana que ha sido una de esas médicos que han estado al pie del cañón en los momentos más difíciles de la pandemia, el pasado mes de junio celebraban su amor, pero también celebraban la vida con todos sus seres queridos.

La pedida

Ana y Pedro se conocen de toda la vida, viven en Madrid, en el mismo barrio y sus familias se sonó en desde siempre. Pedro es 5 años mayor que Ana y para ella siempre fue “el chico más guapo del mundo”, pero su historia no comenzó hasta que Ana cumplió los 18 años y un verano les unió.

El 26 de junio de 2020, el día del cumpleaños de Ana, Pedro le hizo la gran pregunta mientras desayunaban en casa. Pedro tenía preparado para ella el regalo más especial y fue una autentica sorpresa.

La celebración

Celebraron una boda religiosa en la iglesia de La Alberca de Zancara, un pueblecito de Cuenca de donde es Ana. A pesar de haber vivido toda la vida en Madrid, Ana está muy unida a su pueblo y tenía claro que se casaría allí, sin importar si era más o menos bonito.

Para la celebración escogieron el Jardín las Adelfas en Villarrobledo, amor a primera vista muy cerca del pueblo de Ana. Tenían muy claro que el lugar de la celebración debía cumplir varios requisitos. Entre ellos que fuese un sitio en la naturaleza, al aire libre pero que tuviese zonas cubiertas y que además transmitiese lo que para ellos era la esencia de la boda, la alegría de celebrar con los suyos. Para la decoración escogieron luces y guirnaldas de olivo, eucalipto y falsa pimienta para decorar el techo de la carpa. Pequeños olivos fueron los elegidos para ser los protagonistas de los centros de mesa. De la decoración floral se encargó el equipo de Floristería Eva.

Tenían muy claro que querían celebrar una boda divertida y casera, donde todo el mundo se inundase de la ilusión y la emoción que tenían Ana y Pedro por que llegase el gran día. Para ello contaron con el Grupo Mahareta, un grupo formado por unos chicos jóvenes de Sevilla que fue el encargado de amenizar el aperitivo.

Joao Ribeiro fue el DJ encargado de amenizar la comida y para hacer la mejor fiesta después. Es el DJ preferido de Pedro y él tenía claro que no podía ser otra persona la encargada de armar la fiesta. Consiguió que los invitados no parasen de bailar hasta el final de la boda.

El vestido

Para los vestidos Ana tuvo muy claro que su amigo Jorge, diseñador de Redondo Brand, sería la persona perfecta. Son amigos desde que iban al colegio, con lo cual crear el vestido de sus sueños no ha sido nada difícil.

Ana decidió lucir dos vestidos. El primer vestido era un vestido columna en crepe de seda con escote cuadrado y capa de organiza de seda con lazadas en los hombros.

Para el segundo vestido decidieron elegir un diseño similar, pero que le permitiese moverse y bailar hasta el final de la noche. Este segundo diseño llevaba un escote cruzado con volante de tafetán y lentejuelas.

Ambos vestidos transmitían lo que Ana tenía en mente, sencillez y elegancia pero reflejando en todo momento su esencia, sin sentirse para nada disfrazada.

Los complementos

Los pendientes de la bisabuela de Ana fueron el complemento perfecto para su look de novia. Desde hacía años tenia claro que se casaría con ellos, al igual que hicieron su abuela y su madre antes de ella.

En el ramo la acompañaron dos medallas de la virgen de su pueblo y la patrona de su colegio, esta última fue un regalo muy especial de sus amidas del colegio.

Del maquillaje y la peluquería se encargó Pablo Cerdán. Para los zapatos confió en la firma Salo Madrid.


Como en casi todas las bodas de este año ha habido cambios e imprevistos de última hora. En el caso de la boda de Ana y Pedro hubo un cambio fundamental en el último momento. La boda, en un principio, iba a ser una boda de tarde. Un mes antes, dada la situación sanitaria, decidieron cambiarla a boda de mañana. Me cuenta Ana que no pueden estar más felices de haber tomado esa decisión ya que de esta manera pudieron aprovechar el día al máximo y además facilitaron a todos sus invitados poder asistir a la celebración.

Echando la vista atrás, no pueden estar más contentos con la decisión que tomaron de celebrar su boda el pueblo, fue lo mejor. Aunque los preparativos no han sido de lo más sencillo, debido a la situación. Las múltiples modificaciones de lista de invitados, aforos, proveedores y contratiempos varios, no hicieron que en ningún momento perdiesen la ilusión de preparar el que, hasta ahora, ha sido el día más feliz de sus vidas.

Os dejo a continuación una selección de las fotos de la boda de Ana y Pedro, donde el equipo de Click 10 fotografía fue el encargado de guardar los mejores momentos.

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