Gloria y Miguel: Una Historia de Amor Bajo la Lluvia y con Mucha Magia

El amor tiene caminos inesperados, y para Gloria y Miguel, su historia comenzó en el mundo digital. Se conocieron a finales de 2017 a través de una aplicación de citas. La conexión fue inmediata, con conversaciones fluidas que no necesitaban ser forzadas. Tras varios meses de charlas, en la Navidad de ese mismo año, Gloria decidió compartir su número con Miguel. Justo el día de Reyes, él le escribió y poco después, el 19 de enero, tuvieron su primera cita en Madrid. Desde entonces, no se han separado.

Una Pedida de Mano con Significado

Gloria soñaba con casarse y, aunque Miguel también compartía esa ilusión, el momento no terminaba de llegar. Pero tenía un plan en marcha. Siendo un hombre reservado, quiso que la pedida fuera especial, pero íntima. Así que eligió el mismo lugar donde se vieron por primera vez. Aunque la intención inicial era hacerlo el 19 de enero de 2024, el clima no acompañó y decidió posponerlo una semana. En un paseo por la Gran Vía de Madrid, rodeados de gente, pero con un gesto discreto, Miguel sacó el anillo y le hizo la gran pregunta. ¡Por supuesto, la respuesta fue un rotundo sí!

La Boda: Tradición, Elegancia y Amor

El 26 de octubre de 2024, Gloria y Miguel se dieron el “sí, quiero” en la majestuosa Iglesia de Santa María Magdalena de Olivenza. Un templo que, desde la primera vez que visitaron juntos, les pareció mágico. Para la celebración, escogieron las Bodegas Puente Ajuda, un enclave con un encanto rústico y acogedor.

La decoración reflejaba la esencia de los novios: sencilla y elegante. Apostaron por margaritas blancas y ocres, paniculata y mucho verde, en perfecta armonía con el ambiente otoñal. Elementos como barriles de madera y botellas de vino fueron protagonistas en la decoración del sitting plan, creando un ambiente cálido y único.

El Vestido de la Novia: Amor a Primera Vista

Gloria tenía en mente un vestido a medida, con manga, cola y un detalle especial que destacara sin restarle elegancia a la sencillez. Sin embargo, un día encontró EL vestido. Se enamoró de un diseño de Victoria Colección, un modelo de líneas rectas en tafetán de seda con detalles de tul y pedrería en la parte superior. Su elegancia y comodidad hicieron que no dudara ni un segundo en que ese era el vestido perfecto.

Completó su look con unos zapatos burdeos de tacón de aguja, un velo largo de seda natural y joyas con gran significado sentimental. Entre ellas, una sortija de oro amarillo con un rosetón de diamantes que perteneció a su bisabuela y que su madre le entregó antes de la boda. Para el baile, cambió a unos zapatos más cómodos de Lodi en rosa empolvado.

El Novio: Clásico y Sofisticado

Miguel lució impecable con un traje de Hackett London en azul marino, chaleco a juego y una corbata burdeos que combinaba con los detalles de la novia. Como complementos, llevó unos gemelos de plata, regalo del Día del Padre por parte de su hijo, y un reloj Tissot de pedida.

Momentos Emotivos e Inolvidables

Entre los momentos más emotivos del día, Gloria destaca dos. El primero, al ver a Miguel esperándola en el altar con una sonrisa emocionada, mientras llegaba de la mano de su hijo y del brazo de su padre. El segundo, cuando al llegar al cóctel, su padre y dos amigos del pueblo les sorprendieron cantando guitarras en mano.

Detalles Especiales y Proveedores

El día estuvo lleno de detalles únicos. La decoración floral fue obra de Guadalupe, de una floristería en Olivenza, quien transformó la Iglesia en un escenario de ensueño. Durante la ceremonia, el grupo The Ritters emocionó con su música y más tarde, crearon un ambiente festivo en el cóctel. Para sorprender a los invitados, ofrecieron un servicio de acuarelas en directo de la mano de Ángela de @artajob, un recuerdo especial que encantó a todos. Durante la barra libre, el DJ Lolo hizo que nadie dejara de bailar, y la plataforma 360° de Fotomatón Extremadura inmortalizó los mejores momentos de la fiesta.

Las fotografías, a cargo de David Espejo, captaron la esencia de un día inolvidable. Aunque la lluvia cambió algunos planes, nada pudo empañar la felicidad de los novios. Y como si el destino lo hubiera planeado, justo cuando se convirtieron en marido y mujer, el sol se asomó entre las vidrieras de la Iglesia, iluminando el momento de manera mágica.

Gloria y Miguel vivieron un día lleno de emociones, amor y momentos irrepetibles. Porque al final, la magia de una boda no está en los detalles perfectos, sino en las personas que la viven con el corazón.

Os dejo un trocito de su gran día en la siguiente galería

¿Tú también quieres contarnos como fue tu gran día?

Suscríbete a mi Newsletter con tu correo electrónico para estar al día de todo lo nuevo

Esto es lo que puedes ver en mi perfil de Instagram

Sígueme en mis redes sociales para no perderte nada