Teresa y Cristian se conocieron con 15 años gracias a unos amigos que mantenían en común. Se prometieron en su decimoprimer aniversario en un viaje sorpresa que organizó Cristian a París.

La celebración
Se casaron el pasado 19 de junio de 2020, tras verse obligados a posponer le fecha de su boda hasta tres veces ¡Pero por fin llegó su gran día!
Celebraron su boda en Granada, ciudad de la familia de Teresa, con una ceremonia religiosa en la preciosa Iglesia de Santa Ana. Para la posterior celebración escogieron la Casa Real Soto de Roma, un precioso palacete del Siglo XIII con amplios salones y jardines que forma parte del Grupo La Borraja, equipo que se encargó de preparar el catering.
Para la decoración y temática de su boda decidieron aunar sus dos ciudades. La Granada de la familia de Teresa y Murcia, la ciudad en la que siempre han vivido y en la cual comenzó su historia. Decidieron dar guiños a sus dos ciudades y que la temática girase en torno a esto. Además, escogieron los limones como pieza fundamental en la decoración y formaron parte del ramo de novia, la decoración floral y la decoración de todas las mesas.
El vestido y los complementos
Teresa confió en Cristina Valenzuela, de Valenzuela Atelier, para diseñar su vestido de novia. Escogió unas hojas de limonero, siguiendo la temática que habían escogido para la decoración, hechas en oro en Dpiedra, una joyería artesanal muy famosa en Murcia, para decorar los hombros de su vestido y su pelo.
Para el ramo escogió una combinación de peonías, brunia, lavanda y eucalipto que se encargó de preparar el equipo de Atrezo Floristas, al igual que de la decoración floral de toda la finca. Acompañó su ramo con su algo “viejo y prestado”, un pañuelo que solía usar su abuelo.
Para el maquillaje confío en Bea Abad y del peinado de encargó el equipo de Bs Estilistas. La prueba la hizo tan solo 5 días antes de la boda, pero no tenía duda en que el resultado final sería espectacular y así fue, Teresa brillaba.
El novio escogió un traje de la firma Miguel Olmedo con el que estaba radiante.

Me cuenta Teresa que hubo muchos momentos emotivos y especiales, pero recuerda con mucho cariño que de camino a la iglesia junto con su padre en su coche descapotable. Empezó a llover, como no daba tiempo a que subiesen la capota del coche decidieron abrir sus paraguas dentro del coche para no mojarse ¡La gente con la que se iban cruzando por la calle no paraba de aplaudirles! Un momento inolvidable.
Del reportaje de fotos se encargó el equipo de Panorama, les hicieron sentir que estaban entre amigos. Teresa me cuenta que no pueden estar más contentos con el resultado de las fotos, os dejo a continuación una pequeña selección para que podáis conocer todos los detalles de la boda de Teresa y Cristian.
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