Elena y Sergio son nuestros protagonistas de hoy, una de las tantas parejas que debido al COVID tuvieron que aplazar su boda.

Su historia comenzó en Paris. Bajo la Torre Eiffel Sergio pidió matrimonio a Elena.
Desde el primer momento tuvieron claro que se casarían fuese como fuese. No les importaba que fuese solos o con todos sus invitados. Finalmente se casaron el pasado 18 de septiembre de 2020 en un Valladolid inmerso en Fase 1 que les permitió celebrar una boda de lo mas íntima con tan solo 25 invitados. Fue una boda íntima, en época COVID y limitada únicamente a sus familiares más cercanos pero «aún así perfecta» me contó Elena.
Gracias a todos sus proveedores los cambios de fecha, el reajuste de la lista de invitados y la aplicación de todas las medidas sanitarias no impidieron que pudiesen celebrar un día redondo.
La celebración
Celebraron una boda religiosa en la preciosa iglesia Santa María de la Antigua, un icono de Valladolid. Arteflor fue la floristería encargada de todos los detalles florales. Aunque la novia no se lo puso nada fácil porque quería hortensias azules fuera de temporada y en un día que amenazaba con lluvia. Así que hasta el último momento la decoración de la puerta de la iglesia estuvo en el aire. Para la salida de la iglesia sustituyeron el arroz y los pétalos de rosa por hojas de olivo en honor a Jaén, la tierra de sus abuelos.
Para la celebración escogieron el Restaurante Patio Herreriano. Debido a la situación sanitaria y al reajuste de invitados decidieron escoger un restaurante más pequeño y acogedor donde tuvieron un espacio privado solo para ellos que, aunque sin fiestas ni bailes, disfrutaron muchísimo.

El vestido
La historia del vestido de Elena es muy especial. Su abuela y ella siempre que pasaban por el escaparate de Rosa Clará soñaban con ir juntas a comprarlo. A pesar de no poder ir juntas, Elena le rindió un pequeño homenaje escogiendo esta firma para su gran día.
Elena desde el primer momento tenía claro el tipo de vestido que quería: crepé, manga larga y escote en la espalda. Su vestido perfecto apareció en un anuncio de televisión pero no pertenecía a la colección. Las chicas de Rosa Clará Valladolid movieron cielo y tierra hasta encontrarlo. Cuando por fin pudo verlo en persona descubrió que ese era SU vestido.

Los complementos

Para los zapatos escogió a la firma Just Ene, hechos a medida en terciopelo rosa. El rosa es su color favorito y no dudó al escoger sus zapatos. Los zapatos fueron un regalo de su prima y los personalizó con una pegatina en la suela que decía «Juntas en cada paso«. Un detalle súper especial.
En cuanto a los pendientes escogió unos diamantes herencia de su abuela que completó con unas aguamarinas en forma de lágrima desmontables. Aunque le encantan las perlas su abuela siempre le repetía un dicho, «Novia perlada, novia desdichada», así que para su gran día decidió renunciar a ellas.
Del beauty se encargó Juliana, de Misia & Co. Juliana captó desde el primer momento la idea que Elena tenía en mente y consiguió reproducirla a la perfección. Elena escogió un maquillaje natural y un recogido desenfadado pero elaborado a la vez. Sinceramente, creo que estaba espectacular.
El ramo, al igual que del resto de la decoración foral, fue obra de Arteflor, acorde con el resto de la decoración floral, Elena optó por hortensias azules y ramas de olivo.

El traje

El traje del novio fue un chaqué en color azul tinta al que le dio un toque más actual saliendo de lo clásico combinándolo con un chaleco de cuadros en tonos azules más claros.
Para su traje el novio escogió a la firma Soy Sagaz.
Pequeños detalles
Su boda inicialmente se iba a celebrar el 6 de junio de 2020. Una fecha que sin duda jamás olvidaran y que decidieron mantener presente tanto en las alianzas como en el resto de la decoración incluido el cartel de bienvenida que les transportaría a ese 6 de junio.
Las alianzas las hicieron en Be Joya y les permitieron reutilizar las alianzas de los 4 abuelos de la novia para convertirlas en las suyas. Unas alianzas más actuales con el grabado en un lateral y que sin duda tienen un significado muy especial.

Para el reportaje fotográfico decidieron contar con Isma Sánchez. Era el proveedor que más claro tenían. Les encantaba su trabajo por las fotos artísticas que se salen de los clásicos posados, juegos de luces, sombras y líneas. Él y su equipo les hicieron sentir como en familia desde el primer momento algo que agradecen en momentos de tantos nervios. Además, gracias al cambio al plan C pudieron contar con el Museo Patio Herreriano como localización perfecta para su reportaje fotográfico.
A continuación os dejo el gran trabajo que hicieron con el reportaje de boda de Elena y Sergio.
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